Las copias de llaves se piden casi siempre por una de tres razones: perdiste una y te quedaste con la única que había, llega alguien nuevo a vivir a la casa, o entregas un arriendo y tienes que dejar dos juegos completos. En los tres casos la mayoría de la gente asume que es un trámite de cinco minutos en la ferretería de la esquina.
A veces lo es. Pero hay llaves que ninguna ferretería puede copiar, y hay copias que giran la primera semana y después dejan de girar. Esta guía explica cómo saber en qué caso estás antes de salir de tu casa.
Mira tu llave: hay cuatro tipos y solo dos se copian al momento
Casi todo lo que necesitas saber está en la llave que tienes en la mano.
1. Llave plana corriente
La típica llave de bronce, plana, con dientes recortados en un solo borde. Es la que traen la mayoría de las puertas interiores, los candados y muchas cerraduras antiguas de acceso. Se copia en cualquier ferretería o cerrajería con una máquina duplicadora, delante de ti, en pocos minutos. Es el caso más simple y el más barato.
2. Llave de seguridad o de puntos
Más gruesa y más corta, con hoyos o puntos marcados en la superficie en vez de dientes en el borde, o además de ellos. Es la que viene con los cilindros modernos de puerta principal.
Se copia igual, pero no en todas partes: hace falta una duplicadora distinta y, sobre todo, que el local tenga en stock el blanco de tu modelo, que es la llave virgen sin cortar. No todos lo tienen. Por eso conviene llamar antes y decir la marca que viene grabada en la llave.
3. Llave patentada, con tarjeta de propiedad
Esta es la que sorprende a la gente, y es la razón por la que mucha gente vuelve de la cerrajería con las manos vacías.
Varios fabricantes de cilindros de alta seguridad protegen sus llaves con una tarjeta de propiedad: un plástico o cartón numerado que venía dentro de la caja de la cerradura cuando se instaló. TESA y el grupo ASSA ABLOY, ABUS y dormakaba, todos presentes en Chile, trabajan así.
Sin esa tarjeta no hay copia, y no es una formalidad del local. El blanco de esa llave no se vende en el mercado: el pedido se tramita a la fábrica o a un distribuidor autorizado presentando la tarjeta, y la llave llega ya cortada desde allá. Eso significa días de espera, no minutos.
Es incómodo, y es exactamente para lo que sirve: nadie que te tome las llaves un fin de semana puede sacarles copias.
Si compraste la casa usada y nunca viste la tarjeta, busca un número de serie grabado en la llave y pregunta al fabricante, o a una cerrajería que trabaje esa marca, qué procedimiento piden. Si no hay forma de recuperarla, la salida no es insistir: es cambiar el cilindro.
4. Llave de auto con chip
Casi cualquier llave de auto de los últimos veinte años lleva un transpondedor dentro del plástico. Cortar el metal no sirve de nada si el chip no se programa en la computadora del vehículo: la llave abrirá la puerta y el motor no partirá. Lo contamos aparte en perdí las llaves del auto: qué opciones tienes.
Y hay un quinto caso que no es una llave: las tarjetas de proximidad y los tags de los edificios. Esas no las duplica un cerrajero. Las da de alta la administración en el sistema del edificio, y normalmente se cobran según lo que diga el reglamento de copropiedad.
El error que sale caro: la copia de la copia
Lleva siempre la llave original. No una copia.
Una duplicadora trabaja siguiendo el perfil de la llave que le pones como guía, y copia también su desgaste y el pequeño error de corte que esa llave ya traía. Si copias una copia, el error nuevo se suma al anterior. A la segunda o tercera generación la llave entra pero no gira, o gira solo a veces, o se queda pegada en la posición de apertura.
Es un problema muy frecuente y casi siempre se diagnostica mal: la persona cree que la cerradura se echó a perder y manda cambiar el cilindro completo, cuando lo único defectuoso era la llave.
Si ya no tienes la original, pide que la copia se haga leyendo el cilindro y no otra llave. Un cerrajero puede desmontar el bombín, leer el código del peinado y cortar una llave nueva correcta. Cuesta más que un duplicado normal y resuelve el problema de raíz.
Qué llevar para no tener que volver
- La llave original, por lo que acabamos de explicar.
- La tarjeta de propiedad, si tu cerradura es de las del punto 3.
- La marca y el modelo que vienen grabados en la llave, si vas a llamar antes para preguntar si tienen el blanco.
- Tu cédula de identidad: con llaves restringidas es normal que te pidan identificarte y dejen registro de quién encargó la copia.
- La autorización de la administración si se trata de una llave o un tag de acceso común del edificio.
Cuánto cuesta, y por qué aquí no vas a encontrar un precio
Preferimos no publicar una cifra. Los valores que circulan por internet para Chile se contradicen entre sí según la fuente, cambian de una ciudad a otra y dependen por completo del tipo de llave. Darte un número redondo solo serviría para que llegues al local con una expectativa equivocada.
Lo que sí podemos decirte es qué encarece una copia, para que sepas si lo que te están cobrando tiene sentido:
- una llave plana corriente es el piso del mercado, y la diferencia entre un local y otro es de monedas;
- una llave de seguridad cuesta varias veces más, porque el blanco es más caro y la máquina es otra;
- una patentada se le paga al fabricante, no al local, y además suma el despacho;
- una llave de auto con chip es la más cara de todas, porque el precio incluye la programación con equipo electrónico.
Pregunta el precio por teléfono antes de ir, con la llave en la mano y la marca a la vista. Si al llegar te dicen otra cifra, es la misma señal de alarma que explicamos en cómo elegir un cerrajero de confianza en Chile.
Cuándo no conviene copiar, sino cambiar el cilindro
Hacer copias es lo correcto cuando estás sumando usuarios. No lo es cuando perdiste el control de quién tiene una llave de tu puerta:
- Perdiste la llave en la calle junto a algo que identifique tu dirección, como la billetera o el control del portón. Sacar otra copia no te protege: la llave perdida sigue abriendo.
- Te mudaste a una casa o departamento usado. No tienes forma de saber cuántas copias circulan ni en manos de quién quedaron.
- Se fue alguien que tenía llave: una nana, un arrendatario anterior, una expareja, un maestro que trabajó semanas en la casa.
- Forzaron la puerta, aunque la cerradura siga funcionando. Qué hacer en ese caso lo detallamos en forzaron mi cerradura: qué hacer.
En esos casos copiar es gastar en algo que no te protege. Lo que corresponde es recodificar o reemplazar el cilindro, y suele ser más barato de lo que la gente imagina, porque se cambia solo el bombín y no la cerradura completa. En cómo evitar que fuercen tu puerta explicamos qué vale la pena reforzar y qué no.
Dónde hacer copia de llaves
Para una llave plana te sirve cualquier ferretería del barrio. Para una llave de seguridad, una llave de auto o una copia leída desde el cilindro necesitas una cerrajería con equipo, y lo más práctico es llamar primero. Estos son los cerrajeros que tenemos listados por comuna:
Cerrajero en Copiapó · Cerrajero en La Serena · Cerrajero en Antofagasta · Cerrajero en Arica · Cerrajero en Iquique · Cerrajero en Los Andes · Cerrajero en Melipilla · Cerrajero en Rancagua · Cerrajero en Curicó · Cerrajero en Talca · Cerrajero en Chillán · Cerrajero en Talcahuano · Cerrajero en Temuco · Cerrajero en Valdivia · Cerrajero en Puerto Montt · Cerrajero en Punta Arenas
Si tu comuna no aparece y conoces un cerrajero que trabaje bien, nos interesa saberlo: en cada página hay un formulario para proponerlo.